Abre los ojos y aún no ha salido el sol. Estira un brazo hasta alcanzar el despertador, mientras, con la mano libre se cubre el rostro, como si pudiera así prolongar el sueño, aunque en seguida le parece una idea absurda que abandona al instante.
En el reloj, las 5.30
- Todavía no sé por qué me molesto en mirarla – piensa en voz alta – aún sigue siendo la misma.
En el dormitorio una foto de boda parece ser su centro de atención, es ella, pero ¿ quién es él ?.
Aparta la mirada y la posa sobre sus propios ojos en el reflejo del espejo, un brillo intenso en ellos indica que va a romper a llorar.
- No, otra vez no – dice.
Y como intentando huir de si misma se marcha a la cocina. Llena una taza con leche y la calienta en el microondas, dos cucharadas de café, y una bien cargada de azúcar.
En el reloj, las 5.34
La casa está en silencio, no se escucha mas que el tintineo de la cuchara. Un momento, me equivoco, hay un sonido más, su corazón, late tan fuerte que se pueden escuchar sus latidos, que raro, parece asustada. En seguida suelta el café y sale corriendo de nuevo al dormitorio, pero de pronto se detiene una milésima de segundo frente al aparador, como si no pudiera evitarlo lanza una mirada de soslayo a un periódico viejo. La fecha, 11 de marzo.
En el reloj, las 5.39.
Se sienta frente al escritorio y conecta el ordenador. Teclea una dirección en Google, y abre un blog, vuelve a aparecer esa foto… Y escribe:
Vuelvo a estar aquí, un día más y sigo sin conseguirlo, el insomnio va a poder conmigo, no puedo cerrar los ojos sin verle allí, sentado a mi lado, estábamos a punto de llegar…
Ayer volví al sicólogo, dice que tengo que hacer lo posible por dormir más, mi despertador siempre suena a las 8:00, pero a esa hora ya no estoy en casa. ¿ Lo conseguiré algún día ?
Apaga el ordenador y va a vestirse.
En el reloj, las 5.55.
Coge las llaves y el teléfono móvil, después cierra con un portazo.
Ya está anocheciendo, se escucha el chirriar de la verja que hay en la entrada. Es ella, ya está aquí.
Pasa varias horas sentada, leyendo, parece tranquila, aunque los latidos de su corazón van aumentando el ritmo a medida que se va adentrando la noche.
En el reloj, las 2.20.
Después de ponerse el pijama se mete en la cama y apaga la luz. Aún no ha cerrado los ojos… Unos minutos después el cansancio puede con ella, y se duerme.
Está saliendo el sol, en la mesita suena la alarma del despertador, en la habitación no se escucha ningún otro sonido, ¿ella? Duerme, el insomnio ya no la despertará más.
En el reloj, las 08.00.
No hay comentarios:
Publicar un comentario