Las hay divertidas, soñadoras, tristes, preocupadas, cálidas, ilusionadas, inquietas, tranquilas, emocionadas, tiernas, frías, incrédulas... y, por supuesto también las hay que enamoran, que te llegan a lo más profundo del alma.
Si eres buen observador, en ocasiones basta con unos segundos para hacer un análisis completo, todo depende de la transparencia del sujeto observado.
Una vez concluido dicho análisis la información es retenida con sumo cuidado, y comienza a ser almacenada en nuestra memoria. Es necesario ponerle todo nuestro cariño a esta tarea , es como estar escribiendo un libro , y así la colección se va haciendo cada vez más rica.
Si se hace bien , con el paso del tiempo puedes pasear entre las páginas de tu historia y sentir como los recuerdos te embriagan hasta detener el tiempo.
Me encanta hacer esto, me gusta ser coleccionista de miradas.
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