Cada vez que dejo de hacer algo
empiezo a pensar en ti.
Aparecen las ganas,
las que te tengo.
Las ganas que tú no me tienes.
O sí.
Mis ganas…
Tus no-ganas
(que nunca ganan)
Y aquí sigo, pensando en esta
absurda forma que tenemos de
no ver
que los dos ganamos
cuando dejamos de pensarnos y
empezamos a hacernos.
Abril.
No hay comentarios:
Publicar un comentario